Mi primer blog en taller periodismo ciudadano


 

Buenas, primer blog creado por mi, xD motivado un poco por el taller de periodismo ciudadano, se viene pronto jeje.

por mientras para probar al maximo este blog les dejo un video entrete..

 

Buenas este es un Video para que puedan ver el contexto de lo que estamos hablando xD

 

Bueno dejando las payasadas quiero compartir mi gran obra que fue a concurso de pablo VI, no es lo mejor que hecho en mi vida, pero = se las dejo para que lo disfruten, alli les va:

peregrino de sombras.JPG

Aldus Fetrich llevaba ya seis años, doce meses y treinta días encerrado en las lúgubres áreas de Babilonia la grande, mal alimentado, solo y con una desdicha inimaginable. Pero no siempre fue así –se decía el mismo- suspirando, sentado en una roca, tratando de consolarse el propio, pero los nostálgicos recuerdos se le venían a la mente.

Cuando joven Aldus fue todo un galán con las mujeres, era siempre referencia de un joven modelo. Sus maestros decían que era un muchacho brillante y que era probable que pueda encontrar “El tesoro de Dios en la tierra”, pero esa idea lo fue obsesionando a través de los años llevándolo al estado actual.

Su Familia, gente humilde, pero con bastantes recursos, no mostraba ningún inconveniente en que Aldus despilfarrara un dineral en libros y artefactos con tal de conseguir “El gran tesoro de Dios”. Malgastó 17 años de su vida estudiando en este proyecto.

Entre tanto conseguir y escudriñar información llego a entender bien en lo que consistía “El tesoro de Dios en la tierra”, mito que había pasado de generación en generación, sin que nadie pudiera llegar a estar un tanto cerca de él, pero ahora había juntado todas las pistas y sabia claramente en que consistía –felicidad, inmortalidad y sabiduría divina- decía con aire altanero.

A la edad de 28 años decide emprender un viaje en busca de su destino, o por lo menos algo esa mañana le daba esa impresión, toda la aldea salió a despedirlo y la muchedumbre le deseaba sinceramente lo mejor. A pesar de su gran inteligencia y de los datos obtenidos el viaje no fue fácil, algo lo motivó en dirección hacia el norte, pero al poco tiempo se dio cuenta que solo fue un capricho de la infancia ya que su padre siempre le contaba sus fantásticas aventuras en el sector sur y cómo rescataba a personas congeladas en su juventud, por lo que decidió no ir hacia el sur por el simple motivo que no quería morir congelado tan joven y no poder disfrutar del “tesoro divino”.

Ya entre sus delirios por la mala alimentación y castidad dentro de Babilonia la grande llegando a confundir lo real de lo irreal, lo que conllevo a recordar aquella estadía en un lugar muy tropical, donde la gente era muy cariñosa y amable, pero la pobreza y la falta de cultura eran absurda; era tal el extremo que habían algunas cosas que tenían que ser apuntadas con el dedo porque no habían sido bautizadas por los habitantes de los alrededores pero aún así tenían una gran riqueza en cultura musical era tan insólito pensar que se podía encontrar tantos instrumentos, partituras e incluso una orquesta musical en un sitio así. Eso fue lo que prolongo la estancia del joven Aldus, maravillado con la música y cánticos de aquel poblado. A pesar de ello lo que realmente lo cautivó de aquel pueblo fue una mujer exageradamente protuberante, a la cual quedo embobado viéndola, diciendo en voz baja –que Dios me la guarde- ; aquel cuerpo morenazo , carnudo, con todas sus partes donde deben estar era lo único en lo que él podía pensar y así se sumió en sus delirios y empezó a bailar solo en la caverna como si realmente estuviera ella, y tratando de recordar la canción tan rítmica y alegre se pone a tararear y a cantar cada vez mas fuerte, llegando a ser su voz un sonido insoportable y retumbante dentro de Babilonia la grande, lo que provoco un derrumbe, impactando una roca en su cabeza lo que casi le cuesta la vida, pero para su fortuna a las pocas horas despertó, saliendo de su delirio.


Algo más entusiasmado y decidido a no desistir en su búsqueda del “tesoro de Dios en la tierra” decide adentrarse aun más en la desolada y destruida Babilonia la grande donde se conservan algunas de sus estructuras que tal vez en algún tiempo brillaron como un diamante pulido con los más finos detalles, de un color dorado y majestuoso como aquellas playas paradisíacas al noroeste, donde la paz y tranquilidad era ensordecedora y trabajar y vivir para la tierra era algo fundamental, fue en ese lugar donde Aldus estableció una gran amistad con Jefreed Ainel un aldeano de esos parajes, que a diferencia de Aldus era un hombre de edad avanzada, cuerpo pequeño pero con obesidad mórbida, un amante del cultivo y manejo de la tierra como el mismo decía:

–Yo vivo y trabajo gracias a la tierra y por la tierra-.

A pesar de tan notables diferencias Aldus pudo comprender esta filosofía de vida llevada por Jefreed quien le dedicaba mucho tiempo al cuidado de la tierra y a su propio bienestar, guardándose mucho tiempo para él y su entorno, cosa que admiraba Aldus que casi siempre andaba a carreras de un lado a otro y donde en su pequeño mundo solo había espacio para él y nadie más, pero gracias a la ayuda de su nuevo amigo y las condiciones del lugar se le fue abriendo la mente cambiando un tanto su actitud para mejor.

En estos momentos todo lo aprendido con Jefreed era en vano según él. Ya era el séptimo año dentro de Babilonia la grande y aún no encontraba rastros de “el tesoro de Dios en la tierra”. Ya fatigado por los doce años de travesía sin tener éxito, después de que sus recuerdos tan hermosos y brillantes se transformasen en estos momentos en oscuros y tormentosos recuerdos, Aldus no aguanta más su infortunio y se arrodilla en el suelo, y con desesperación maldice su miserable existir en esa caverna y rompe a llorar, abriendo sin querer las puertas de su corazón y alma hacia Dios. En ese preciso instante en medio de aquella desolación, oscuridad y ruinas se prende una luz flameante, digna de llamarse “un segundo sol”, de color rojizo similar al cobre fundiéndose a altas temperaturas, su esplendor era alucinante. De repente se escucharon unos pasos y un vago –ven-, por detrás se veía una sombra, un hombre que irradiaba energía, de un aura de blancura cegadora, pero modestas prendas a simple vista, éste hacía señas para que el aventurero Aldus fatigado por todo lo vivido y experimentado se acercase a él, Aldus lentamente y a duras penas logra ponerse de pie y acercarse hacia aquel hombre, pero a cada paso que daba le venían más profundamente aquellos inolvidables recuerdos y gracias al fervor e ira del “segundo sol” sus carnes se iban distorsionando y su existencia se convertía en ceniza, fue en ese instante que comprendió realmente: “El tesoro de Dios en la tierra”, siempre lo tuvo en sus manos, pero nunca lo aprovecho, cada paso que daba en la vida ese tesoro divino estaba presente. La tan anhelada felicidad inagotable la pudo haber obtenido con la morena de sus sueños y con ella misma pudo haber procreado una descendencia que lo inmortalizaría a través de los siglos. Pero no sacaba nada con retroceder, no importaba lo que pudo hacer, ahora solo importa lo que hará, su piel ya se estaba pulverizando con el fuego de la sabiduría, pero aquella sabiduría obtenida a lo largo de su viaje su hubiera hecho infinita y divina dentro de su descendencia, pero ya no había vuelta que darle, ya lo estaban esperando y lo único que quedaba del prometedor joven Aldus Fetrich son cenizas y el recuerdo de “El tesoro de Dios en la tierra”.

Por: J.J. Kira

2º Medio A

Colegio San Mateo Osorno






olaa :O no sabiaq tenias blog en realidad nadie lo save peroo aora todos sabran ajja me cague de la risa con tabo a lo ms hiphoperoo nunka ubiera pensadoo eso de el io lo creia correctoo ajaja XD no ia me doi cuenta q noo wenoo ese seria todo por oi te cuidas aii aulamos jaja XD chaussss XD

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